El mayor homenaje que todas las Iglesias tributarán a Cristo en el umbral del tercer milenio, será la demostración de la omnipotente presencia del Redentor mediante frutos de fe, esperanza y caridad en hombres y mujeres de tantas lenguas y razas, que han seguido a Cristo.

(Tertio Millennio Adveniente, no. 37)

Objetivo General

Vivir y promover a través de una pastoral de conjunto un modelo de Iglesia que sea: comunitaria, evangelizadora y misionera; encarnada en la realidad del pueblo hispano y abierta a la diversidad de culturas; promotora y ejemplo de justicia; que desarrolle liderazgo por medio de la educación integral; que sea fermento del Reino de Dios en la sociedad.

Dimensiones
Específicas

Pastoral de conjunto
De fragmentación a coordinación

Desarrollar una pastoral de conjunto que en sus estructuras y sus agentes manifieste comunión en integración, coordinación, asesoramiento y comunicación de la acción pastoral de la Iglesia según el objetivo general de este plan.

Evangelización
De ser lugar a ser hogar

Reconocer, desarrollar, acompañar y apoyar pequeñas comunidades eclesiales y otros grupos que unidos al obispo son instrumentos efectivos de evangelización para los hispanos.

Opción Misionera
De los asientos a los caminos

Promover la fe y la participación efectiva en las estructuras de la Iglesia y la sociedad de estos grupos prioritarios (los pobres, las mujeres, las familias y la juventud) para que sean agentes de su propio destino (autodeterminación) y capaces de progresar y de organizarse.

Formación
De buenas intenciones a preparación

Proporcionar formación de líderes adaptada a la cultura hispana en los Estados Unidos que ayude al pueblo a vivir y a promover un estilo de Iglesia que sea fermento del Reino de Dios en la sociedad.

Dos conceptos claves para la implementación de este plan son pastoral de conjunto e integración. Pastoral de conjunto se define como un ministerio corresponsable y colaborador que incluye la coordinación de los agentes pastorales de todos los elementos de la vida pastoral y de las estructuras de las mismas con miras a una meta común: el Reino de Dios.

La integración es el proceso por el cual el inmigrante trata de participar plenamente en la forma de vida del nuevo país al mismo tiempo que se mantiene la cultura de origen. Esta postura de integración le añade a la cultura dominante la riqueza específica de la cultura del recién llegado. La participación hispana en las instituciones, programas y actividades de la Iglesia se debe procurar y apreciar. Su idioma, sus valores culturales y tradiciones religiosas deben ser respetados.

La integración no debe confundirse con la asimilación. Por medio de una política de asimilación, los nuevos inmigrantes son forzados a abandonar su idioma, cultura, valores, tradiciones y a adoptar una forma de vida y un culto que son extraños para poder ser aceptados como miembros de la parroquia. Esta actitud aleja a los nuevos inmigrantes católicos de la Iglesia y los hace víctimas de las sectas y de otras denominaciones.

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