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Objetivo
General
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Vivir
y promover a través de una pastoral de conjunto
un modelo de Iglesia que sea: comunitaria, evangelizadora
y misionera; encarnada en la realidad del pueblo hispano
y abierta a la diversidad de culturas; promotora y ejemplo
de justicia; que desarrolle liderazgo por medio de la
educación integral; que sea fermento del Reino
de Dios en la sociedad.
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Dimensiones
Específicas
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Pastoral
de conjunto
De fragmentación a coordinación
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Desarrollar
una pastoral de conjunto que en sus estructuras y sus
agentes manifieste comunión en integración,
coordinación, asesoramiento y comunicación
de la acción pastoral de la Iglesia según
el objetivo general de este plan.
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Evangelización
De ser lugar a ser hogar
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Reconocer,
desarrollar, acompañar y apoyar pequeñas
comunidades eclesiales y otros grupos que unidos al
obispo son instrumentos efectivos de evangelización
para los hispanos.
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Opción
Misionera
De los asientos a los caminos
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Promover
la fe y la participación efectiva en las estructuras
de la Iglesia y la sociedad de estos grupos prioritarios
(los pobres, las mujeres, las familias y la juventud)
para que sean agentes de su propio destino (autodeterminación)
y capaces de progresar y de organizarse.
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Formación
De buenas intenciones a preparación
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Proporcionar
formación de líderes adaptada a la cultura
hispana en los Estados Unidos que ayude al pueblo a
vivir y a promover un estilo de Iglesia que sea fermento
del Reino de Dios en la sociedad.
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Dos conceptos
claves para la implementación de este plan son pastoral
de conjunto e integración. Pastoral de conjunto se
define como un ministerio corresponsable y colaborador que
incluye la coordinación de los agentes pastorales de
todos los elementos de la vida pastoral y de las estructuras
de las mismas con miras a una meta común: el Reino
de Dios.
La integración
es el proceso por el cual el inmigrante trata de participar
plenamente en la forma de vida del nuevo país al mismo
tiempo que se mantiene la cultura de origen. Esta postura
de integración le añade a la cultura dominante
la riqueza específica de la cultura del recién
llegado. La participación hispana en las instituciones,
programas y actividades de la Iglesia se debe procurar y apreciar.
Su idioma, sus valores culturales y tradiciones religiosas
deben ser respetados.
La integración
no debe confundirse con la asimilación. Por medio de
una política de asimilación, los nuevos inmigrantes
son forzados a abandonar su idioma, cultura, valores, tradiciones
y a adoptar una forma de vida y un culto que son extraños
para poder ser aceptados como miembros de la parroquia. Esta
actitud aleja a los nuevos inmigrantes católicos de
la Iglesia y los hace víctimas de las sectas y de otras
denominaciones.
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