
"La
historia ha demostrado que cuando a los fieles católicos
se les acompaña durante su traslado a otros paíises,
no solamente preservan su fe, sino que también encuentran
un suelo fértil para profundizarla y dar testimonio de
ella a través de sus vidas".
(Papa Juan Pablo II, Día Mundial de la Migración
2001)
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Las siguientes
son recomendaciones que ayudarán a crear una visión
común del ministerio hispano en nuestra diócesis.
Son sugerencias que, por supuesto, deben ser adaptadas a la
realidad local.
- Dedicar
tiempo a la educación de los feligreses no-hispanos
y animarlos activamente a que se familiaricen con las realidades
de la cultura y ministerio hispanos.
- Crear
oportunidades para que los feligreses hispanos y no-hispanos
se conozcan y compartan sus dones. Estrategias que se pueden
usar: liturgias bilingües en ocasiones especiales,
boletines bilingües, anuncios desde el púlpito
sobre las diferentes actividades parroquiales, proyectos
en conjunto, clases de inglés, clases de español,
celebraciones culturales como por ejemplo: Posadas, Nuestra
Señora de Guadalupe, Epifanía, Mes Nacional
de la Herencia Hispana y celebraciones que reflejen los
otros grupos étnicos principales de la parroquia.
- Promover
la inscripción de los hispanos en la parroquia, especialmente
entre aquéllos que soliciten sacramentos. Es importante
ayudar a las familias a llenar los formularios.
- Formar
un comité hispano que sea el vínculo entre
los hispanos que no hablan inglés y la parroquia.
Esto facilitará una mejor comunicación y un
ministerio más organizado.
- Buscar
activamente representación hispana en el consejo
pastoral y otros comités de la parroquia. La invitación
personal es el método más efectivo de reclutar.
Los principiantes necesitan acompañamiento constante.
- Incluir
al ministerio hispano en la planificación general
y el perfil de la parroquia.
- Buscar
activamente una personas bilingüe cuando se contrate
personal nuevo, independientemente de la posición.
- Prestar
especial atención a los jóvenes hispanos recién
llegados, entre 18 y 35 años. Son un gran segmento
de nuestra población hispana, con frecuencia no hablan
inglés, tienen muy poca educación formal,
están indocumentados y son los más propensos
a irse para otras iglesias.
- Integrar
en la medida de lo posible la educación religiosa
de los niños y jóvenes hispanos que hablan
inglés desde la primaria hasta la secundaria, para
comenzar a preparar futuros líderes parroquiales
hispanos. SIN EMBARGO, es importante ser sensible a la realidad
de su cultura y estado socio-económico, en especial
al hecho de que sus padres tal vez no hablan inglés,
su horario de trabajo o falta de transporte pueden impedirles
asistir a las clases regulares y algunos niños mayores
pueden necesitar preparación especial para los sacramentos.
TAMBIEN es una buena idea ofrecer formación en la
fé en español para los padres para que así
se motiven a ayudar a sus hijos y los animen a que aprendan.
- Ofrecer
catequesis en español para aquellos niños,
jóvenes y adultos que no hablan inglés. Se
recomiendan programas de formación en español
para los adultos que hablan inglés, pero su primer
idioma es el español. Esto les proporcionará
un lugar seguro para desarrollar sus dones y asegurará
una fuente constante de nuevos líderes para la parroquia.
- Buscar
activamente a católicos hispanos que no estén
asistiendo a la iglesia. Posibles estrategias: visitas a
domicilio, anuncios en los lugares de trabajo, lavanderías
y mercados frecuentados por los hispanos, etc.
- Tratar
constantemente de identificar nuevos líderes potenciales,
extenderles una invitación personal a participar
y acompañarlos durante su proceso de formación.
- Ser
sensible al origen nacional y socio-económico específico
de los feligreses hispanos. Celebrar sus tradiciones, mencionar
los eventos principales en sus países de origen y
tratar de formar líderes entre ellos para que otros
les sigan.
- Dar
fuertes señales de hospitalidad como símbolos
culturales en el altar, vestimentas, dar la bienvenida a
personas que lleguen por primera vez, preguntar por su país
de origen y conversar con ellos después de misa.
- Trabajar
con oficinas gubernamentales, privadas y diocesanas que
pueden proveer servicios a la comunidad hispana. Por ejemplo:
hospitales, médicos, abogados, Caridades Católicas,
Servicios de Inmigración y Refugiados, Oficina del
Ministerio Migratorio, Oficina para el Apostolado Hispano.
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